No había añadido nada al blog desde que me fui a Inglaterra. Allí escribí una especie de diario de viaje que ya pondré en el blog. Aquellos días fuera de España,por primera vez, sola en un país extranjero, me sirvieron para pensar, para reflexionar, para darme cuenta de muchas cosas. Y ahora me siento estúpida. Me siento débil.
Quisiera saber por qué mi mente no reacciona a nada razonando de manera coherente. Es como si todo lo hiciera sin pensar, sin saber qué es lo que quiero hacer, porque ciertamente, no lo sé. Admiro a la gente que casi inconscientemente es capaz de decidir y actuar con espontaneidad ante cualquier situación, haciendo además justo lo que desean. A veces creo que en cada situación que me pongo o me veo envuelta, necesitaría que el tiempo parara indefinidamente para pensar qué hacer y cómo reaccionar, y aun así dudo que llegara a alguna conclusión aceptable o que yo realmente quisiera. Me frustra ser como un interrogante y tengo la sensación de que he perdido todo rasgo de personalidad, de opinión, toda capacidad de decisión. Me he convertido en la duda, en el incómodo silencio tras una pregunta. De alguna manera siento que vuelvo a ser el contenedor vacío que creí haber llenado de esperanzas.
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