Últimamente veo muchas películas románticas. Y por si eso fuera poco, también leo muchos libros románticos. De hecho me suscribí a una colección de novelas románticas que se ha comido la mitad de mi estantería. Es curioso, no sé por qué me gustan este tipo de historias, cuando yo soy una persona tan distante. Supongo que es una mezcla entre masoquismo y el hecho de que en el fondo soy sensible, y tengo una parte cursi y ñoña a la que le encantaría que todas esas historias sucedieran en la realidad. Lo mismo me pasa con los animes y los mangas. Soy una adicta a los shojos y a los josei. Me veo con 40 años leyendo mangas y novelas rosas en un solitario cuchitril de alguna parte del mundo.
De todos modos me gusta ser así. Recuerdo cuando me leí Romeo y Julieta, con unos...13 ó 14 años, y pensé "jo, quiero ser como Julieta, que vive y muere por su amor eterno y único". Maldito Shakespeare (con cariño)... esa historia me hizo soñar con algo que creía real, pero que luego no era más que un frágil espejo, fácil de quebrar. Ahora ya no me siento tan Julieta. Me he dado cuenta de que los sueños, sueños son, y que a veces hay que poner los pies en el suelo y pellizcarse bien fuerte para darse cuenta de que la vida no es tan bonita como nos la pintan, y que el amor no es tan maravilloso ni tan interesante (o al menos no habitualmente) como nos lo mostraban Shakespeare y otros literatos.
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